Comenzó como lo menos interesante de mi rutina diaria, y sin embargo, no puedo dejar de pensar en ESO, es tan embriagante, tan exquisito, tan ominoso y tan exacto que cada vez que lo siento me resulta tan perfecto que se acerca a lo inimaginable.
A medida que pasa el tiempo, mi plan perfecto se va armando, sumando partes mal dichas y expresadas en absurdos silencios que sólo consiguen llenar mi cuarto con una indiferencia que a altas horas de la noche llegan a parecerme sublimes, tanto como ESO.
¿Qué pasaría si lo dejo ir, o si simplemente me dejo tomar por ESO sin pensar? Rio por semejante capricho, pues de no estar listo mi plan perfecto no podría ir a ningún lado más que el que mi amargura me permitiera.
Conforme mi vida, las cosas se me escapan cada vez que creo tenerlas, la tranquilidad que tanto anhelo sólo la obtengo cuando duermo y es quizás por eso que me obligo a hacerlo aún cuando no siento deseos de abrazar a Morfeo. A pesar de eso, sigo con la ilusión de que ESO no está tan lejos como lo pienso, me recuerdo que tanto la ternura como el desprecio pueden ser provocados por un mismo acto, cuanto más se intenta escapar de uno más se encuentra a mismo. Entonces me consuelo abrazándome a mí misma, pues en ansiosa espera espero lo que de llegar llegará en forma y cuerpo de ESO.
La intensidad con la que lo espero se transforma de a poco o rápido, en lo mejor que me ha pasado durante un tiempo, durante nada o, tal vez, durante el transcurso en el que hago de mi vida algo un poco menos alejado de mí, ósea algo un poco más parecido a ESO, mi gran y único ESO, definidos por algunos y algunas como locura, pero locura mía al fin y al cabo.
Y como ya es tarde me invito, nos invito a compartir la nada misma en sueño.
1 comentarios:
que embriagadoras de ternura sus palabras, que insinuantes y confusas con su plan perfecto.. que sera.. solo tu lo sabes.. me conformo con conocer un poco de ti y tu intimidad..
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