martes, 25 de septiembre de 2007

Un Cuento

Iban los dos decididos; él sin más intención que pasar un buen rato, ella sin más intención que hacer que él pasara un buen rato, de que iban decididos a verse... ciertamente iban decididos a hacerlo.

Los años no habían pasado en vano, los dos estaban cambiados, sus cuerpos, sus mentes, sus pensamientos, sus experiencias, sus sueños... los habían ubicado en el lugar preciso con o sin las palabras correctas.

Casi todo había cambiado, eso despertó inseguridades en ella (era la menos arriesgada), pero qué va... sí se privaba de la posibilidad de verlo, nuevamente se arrepentiría de dejar pasar su vida por sus ojos. En cambio en él, sólo se despertó la curiosidad por saber ¿qué era de ella, luego de tantos años?.

Ambos se buscaron luego de terminar (si bien habían roto, siempre se recordaban con cariño, algo de "mejores amigos" había quedado fundado en sus corazones), sin duda alguna, se buscaron, pero los dos lo hicieron a destiempo. Ella lo buscó al principio y al medio, él lo hizo al final y al más final. Se mandaron mails, se agregaron a msn, se toparon más de alguna vez en el terminal, pero casi nunca se hablaron más de un "hola cómo estás".

Durante 4 años él mantuvo una relación (siempre fue el más pausado), durante 4 años ella tuvo relaciones, pero se avocó más a su carrera (siempre fue la más cobarde). Sin embargo los dos fueron felices a su manera, él por allá y ella por acá.

Y así fue como con el tiempo se encontraron (él es paciente y ella impaciente). 4 años se resumieron en una hora de buena conversación, el tiempo no hizo más que regalar anécdotas tiernas (ella siempre fue la tierna, él el pegote) y simpáticas para reírse a carcajadas, de él, de ella, de ambos, de los demás, de todo y nada... Todavía seguía siendo la risa el motor de su relación (relación que no es relación, él no quiere nada serio y ella no quiere embalarse).

Salieron más días, siguieron riéndose y gustando de la mutua compañia (a él le gustaba estar con ella, a ella le gustaba estar con él), compartieron fiestas patrias nuevamente (Septiembre era el mes que los unía), comieron juntos (él más que ella), caminaron para hacer de las explicaciones algo menos tedioso (él quería saber el porqué de su ruptura, ella quería saber cómo se hace para olvidar rápido), ambas explicaciones produjeron risa, mucha risa (a ella le encanta sonreír, él pone su mejor cara de payaso para sacarle una sonrisa) y así entre explicaciones, risa, buenos recuerdos, dimes y diretes; por fin llegó el beso, beso acompañado nada más y nada menos que de risa (a él le gustan sus labios, a ella sus besos).

Un beso atrajo otro y un buen momento los atrajo los dos (a ella le atrae él y a él le atrae ella)... y así lo que simplemente era un "reencuentro sin más intención que pasar un buen rato" (él no tenía segundas intenciones, ella no tenía primeras), pasó a ser algo un poco más duradero (siempre en el día a día) que sólo un encuentro; había pasado a ser un encuentro + unas cuantas risas + unos cuantos besos (ella ponía las letras, él ponía los signos).

Amy WInehouse - Just Friends BBC Sessions


1 comentarios:

Jose Luis dijo...

No sé por qué, pero no podía dejar de tener una sonrisa mientras leía tu cuento...primero que todo, que rico que hayas vuelto a escribir, es una de las tantas cosas que sabes hacer bien :) ; segundo, no sé si hay segundo, no acostumbro a hacer "crítica literaria"...tu cuento dice más de lo que se podría comentar...lo único que podría decir es que los cuentos se escriben día a día, por eso no me gustan los best seller, porque son escritos con "fecha tope", los mejores cuentos o libros son aquellos que demoran dias, meses, años en escribirse, en ellos se saborea más la historia, y son ellos en que por cada página que lees quieres saber que pasará más adelante...independiente si es malo o bueno, lo importante es que te hace querer llegar al final...y en lo personal, me encantan tus cuentos...

Un besito, Jose Luis...