viernes, 14 de diciembre de 2007

La vida me enamoró


... Y yo me enamoré con ella, me enamoré de ti y de tu nombre, y con él, de tu aroma.
Tu aroma trajo un recuerdo y ese recuerdo tu rostro, al cual llené de besos descarados, pues nada me importaba más que mi amor, tú.

El romanticismo llegó a mi vida, boté paredes para dejarte entrar, y pienso, quizás si sólo hubiera tocado la puerta, para siempre te hubieras podido quedar. Pero de impulsos estaba hecha y no me apresuré en reprimir lo que sentí por ti.
Nos reímos de ti y de mí y en nuestra sonrisa me perdí, que basta y llena estaba, que serena me dejaba.
Me ofrecí al más tierno sacrificio, el de mi felicidad prescindir, ya no estaba en mis manos, ahora pasaba por ti. Sin nada más tener, te pedí... a ti, a tu amor, y de tus besos me serví.

Que lindo era admirarte y ahora sólo puedo anhelarte... no es triste el olvido de semejante recuerdo obtenido, pues en mi quedaste vivido como si se hubiera (nos hubiéramos) tratado en un ex-nihilo.

2 comentarios:

Jose Luis dijo...

Que lindo POEMA (¬¬!!) escribiste, no hay cosa más tierna y romántica que un cuento de amor lleno de romanticismo (valga la redundancia) y cosas simples, pero dulces...

De repente ese romanticismo es la gota de sazón que le falta a algunos amores, y si obviamente lo escribes es porque lo sientes, y no hay nada más lindo que sentirse inundado de ese sentimiento, es como que cuando andas en un "romantic mood" aprecias más los pequeños detalles, no sólo del amor, sino de la vida o de las personas. Saboreas más las pequeñas alegrías que te entrega el día a día, te hace sentir que no hay nada que pueda bajarte de las nubes en las que andas y es como que vivieras, aunque sea momentáneamente, en un mundo de ensueño...

Un besito

Jose

Anónimo dijo...

Sentí que me leía en cada una de tus palabras... y estoy segura de que lo sabes.

Te adoro más que al sol hnita linda!

Un beso gigante...