sábado, 26 de enero de 2008

Fórmula para ser feliz.


Mientras él se ríe de las ironías, yo me río de su risa, bien dicen que una sonrisa regalada nunca debiera ser mal acogida. Conversamos sin escondernos nada más que lo que no queremos decir, ya sea por vergüenza o por simple omisión y la única incertidumbre que tenemos en nuestros encuentros es que se nos acaben los temas, no por temor a no poder conversar, sino por el no querer aburrirnos y por lo tanto cansarnos el uno del otro. Él tiene la solución a esto, sonriendo me dice que no nos aburriremos en la medida en que sigamos hablando como lo hacemos, es decir, desde nuestras mejores reflexiones internas hasta nuestras mayores estupideces.

La fórmula para ser feliz comienza a tomar forma… para ser sincera, él clarifica mis sentimientos y me ayuda a mitigar mis inseguridades, no deja de sorprenderme el hecho de que por más que uno tenga clara la solución a sus problemas, no la encuentre lógica o la lleve a cabo hasta que alguien cercano la repita, desde mi racionalidad puedo afirmar que esto se debe a que si bien, a veces, proyectamos nuestras inseguridades y defectos en las demás personas, cuando estoy con él puedo proyectar mis soluciones y en tierna discusión recepcionarlas a modo de consejo.

Cuando nos juntamos no dejamos espacio para ningún achaque trivial, y si alguno por descuido, se llega a entrometer en nuestros enriquecedores diálogos, lo extinguimos con una feroz sonrisa, pues él no se queda tranquilo hasta ver dibujada en mi rostro una sincera sonrisa, sólo así surge el efecto fatal para tan ingrato mal; mal que tenemos todos los seres humanos y que no es nada más que dejar entrar en nuestra mente y emociones a la angustia de lo incierto.

No deja de sorprenderme y creo que por eso agradezco tanto su compañía la capacidad que tiene de conocer mis gestos, desde una falsa sonrisa, hasta una condescendiente afirmación, el “jujuju” del que tanto nos reímos.

La fórmula para ser feliz ya tiene una precoz forma… no me canso de observarlo, admirarlo y pensar en que, a pesar, de que insiste en que tengo que pensar más en cosas mundanas, no fue una extraña coincidencia la que nos puso en el mismo camino, sólo el destino a tiempo, luego de destiempo, para finalmente dejarnos cada una entrar en nuestras vidas.

Ahora cada vez que comienzo a enredarme en mis pensamientos, prefiero pensar en él y en lo mucho que nos reímos e intento, a la vez, acordarme de una canción que evoca en mí… masa, pan, mar o mazapán, no lo sé, pero en fin, hasta de eso me río y mis problemas se esfuman por un rato de mi cabeza dando espacio al oxígeno que mis cansadas y neuróticas neuronas tanto necesitan.

Y finalmente la fórmula para ser feliz ha tomado forma, una forma tan conocida, como repetida en este escrito… la forma de una sonrisa.

4 comentarios:

Jose Luis dijo...

Ojalá existiera una fórmula para ser feliz, al menos tú la tienes, de repente buscamos la felicidad en cosas tan banales, tan sin importancia, que se nos escapan los verdaderos detalles...tu misma entrada lo dice: tu fórmula ha tomado la forma de una sonrisa. A veces la felicidad yace en donde menos nos imaginamos podría estar: una sonrisa, una persona, un lugar...en fin...

Me gustó tu entrada, tenía como algo especial :P

Un abrazo, te cuidas

Saludos, Jose

Jose Luis dijo...

Ya pos, escribete algo nuevo :D

··· dijo...

me alegro que a lo que le faltaba forma para ti ...va en marcha.

Cariños Claudia,
yo·

··· dijo...

te comente que te ves muy guapa enla foto?

bue.. sino, ya está.

ojalá y nos veamos pronto para compartir unratito de la vida.
y me cuentas todoo niña!
jijiji
si ya estas casada, embarazada, psicoanalizada, en fin!


un abrazo·