viernes, 27 de junio de 2008

EL HOMBRE QUE ME ROBÓ EL SUEÑO.

La entrada número 23, el mismo número que caracteriza el tiempo que llevo de vida... mas no el que llevo viviendo. Este es un regalo para ti.

Sin que me diera cuenta llegó a mi vida… corrijo, sin que me diera cuenta de que él era a quien esperaba, con tierna sonrisa se posó en mi vida, en mí, en nosotros.

Con tiempo hicimos de las más absurdas noticias, las mejores carcajadas que he tenido en años, de simples palabras, análisis completos de lo que es la vida, la muerte, el amor, el desamor.

Él llegó a darme pasión y, a cambio, a modo de retribución ante tan novedoso sentimiento, le di calma, calma que anhelaba dar, calma que él sin saber, por primera vez estaba dispuesto a sentir.

Lo que comenzó con aciertos y preocupantes coincidencias, se fue transformando en seguridades y certezas, las cuales llenaban de profundidades mundanas, de contradicciones y paradojas todo lo que se producía en nuestras mentes y a propósito (a veces no tanto) se escapaba por nuestras bocas. Nos gustaba tanto conversar que no podíamos evitar interrumpirnos, lo que a mi parecer, a él le molesta más que a mí y lo que a su parecer le molesta porque yo lo hago con mayor frecuencia.

El hombre más categórico que he conocido, el que menos miedo tiene de fallar, el que disfruta de la tristeza, el que es más malo que muchos, pero tiene un corazón tan noble que, a ratos, lo daña.

Él es el quien me roba el sueño, frase que le repito constantemente, con ningún fin más que robarle una sonrisa y si tengo suerte – si tiene suerte- sonrisa seguida por un beso, beso que me enamora más de lo que creo, pero ciertamente menos de lo que siento.

Extraño tanto su presencia que decidí hacerla mía sin permiso (mas con la tranquilidad de un sí ante la previa petición), llevándolo conmigo en todo momento, sintiéndolo mío con celo y repudio de todo quien me lo quiera arrebatar, amándolo en silencio, en voz alta, en pensamiento, en acción, en sueño, en vigilia, en mi vida.

Es tanto lo que me gusta estar con él que literalmente disminuyeron mis horas de sueño, porque él duerme poco para pensar más, disfruta de la vigilia tanto como yo disfruto del dormir, y sin embargo, lo que más disfrutamos es del otro. Su compañía me entretiene, me consuela y da confianza, confianza de estar a centímetros, a ratos milímetros, de mi felicidad, la cual adquiere forma de una sonrisa, de su sonrisa, sonrisa que llena de proyecciones mi corazón e inunda mi mente de buena fe… buena fe de tenerlo y amarlo, de que me tenga y me ame.

En un dos por tres -porque somos dos y porque han sido casi tres meses- nos hicimos uno, con nosotros mismos, con el otro, junto con lo que más me enamora (y con esperanza también lo enamora a él) para el otro.

Si de proyecciones huía él, encontró en mí un descanso y si de descansos huía yo, encontré en él una proyección.

Mi gran y único amor, así siento al hombre que me robó el sueño.

3 comentarios:

Jose Luis dijo...

Claudita!!! Uchas q se te ve enamorada jejeje quien te vio y quien te ve :D xD~

Pero lo rico es que estás feliz, y eso me alegra un montón. Lo único que quiero es que esa dicha perdure en el tiempo, ademas de harto exito para este fin de semestre, sé que te va bien siempre, pero nunca está de más un poco de buenas vibras.

Un abrazote

Jose

Jose Luis dijo...

oieee cambie la dire de mi blog

ahora es

oldfashionEDthoughts.blogspot.com

eso xD

exito en todo

un abrazo

Unknown dijo...
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